Quiero verte sentado
en el parque esperándome con toda tu vida por delante solo para compartirla
conmigo y que cuando llegue me digas lo enana que soy y que
me abraces con la fuerza y el amor con la que lo hacías antes. Quiero llegar y que me cuentes
todo lo que has hecho en mi ausencia. Quiero
que me beses como si fuera la última vez y quiero estar contigo sin esconderme
de nada ni nadie y que me beses en la frente como si fuera una niña pequeña, tu
niña pequeña, y que me digas lo especial
que soy. Que me digas que lo nuestro nunca se acabará. Quiero estar contigo, en
mi casa, con mi familia abrazados viendo una peli y luego salir a hacer deporte
juntos. Irme contigo a nadar al mar cada fin de semana, estar con tu familia y
tratarlos lo mejor que sepa y pueda. Quiero
darte toda mi vida, porque cada vez que te veo te doy mi alegría y cuando te
vas, me quedo con la tristeza. Me siento
sola, vacía, perdida, si tú no estás. He intentado buscar amor en otras
personas, pero siempre siento la misma sensación, no les he querido como te he
querido a ti y por tanto me sigo sintiendo vacía. He conocido hombres, que
darían cualquier cosa por mi, pero es inevitable el recordarte, porque nunca he
querido un mundo donde tú no existas. Recuerdo cuando quedábamos en el mismo parque
de siempre y ahí estabas puntual a la hora acordada, y yo te abrazaba por
detrás por sorpresa, y mi corazón latía a mil por hora cuando me sonreías,
cuando me mirabas a los ojos, cuando me decías te quiero más que a nada. O
cuando me dabas tus cartas que me decían mil cosas y aunque no fuesen mucho,
para mi lo eran todo. Cuando venías a verme a todos y cada uno de los partidos
de voleybol y me animabas en cada punto perdido y en cada punto ganado. Me
aportabas vida, me dabas dosis de mi misma y yo sin ti no soy nadie. Anhelo esa
sensación de un nudo en el estómago cuando me abrazabas, cuando me besabas y me
sentía tan bien. Eras una droga perfectamente creada para mi. Siempre tenía
miedo a que por un momento nos separásemos, miedo al adiós, a la confusión, a
cobijarme en el dolor. Mataría por oír ese te quiero que todas las noches lloro,
oírlo en sus labios y que no sea para otra si no para mi. Y volver a sentir y vivir mil sensaciones en
un segundo. Sentir todos los colores y sonidos a tu alrededor. Era todo tan
perfecto, como aquel verano juntos en mi casa, que me despertabas a besos y
pasábamos la mañana entera abrazados en el sofá. Los recuerdos duelen, tu
ausencia duele, duele verte y saber que ya no eres mío. Tantos recuerdos juntos
que podría escribir en un libro. Y de saber que no puedo recuperarte, que no podré
sentir tu olor cada mañana, sentir tus cálidos labios sobre los míos. Pura
tristeza. Porque cada noche sigo
llorando ese te quiero que no volveré a
oír. PD: Te quiero.

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